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Manifiesto de La Tertulia

“Yo habito al pie de mi altura: ¿cuál es la altura de mis cimas? Nadie me lo ha dicho todavía, pero conozco bien mis valles.”

Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra

La decadencia de occidente, reflejada en nuestra España, es una evidencia de lo que Ortega ya nos auguró. Una profunda pereza ha inducido a la población en un vasto letargo que aún prosigue. En un lugar en el que la sin razón se extiende, y el saber que tantos años tardó la Humanidad en conquistar parece perderse, nace entre nosotros la necesidad de cambiar las tornas. ¿Acaso es posible cambiar esta situación? De esta esperanza nació el proyecto de La Tertulia. Una revista de opinión y divulgación, fruto de la indignación de tres estudiantes ante el actual panorama en el mundo intelectual. Introducidos en la filosofía por el gran Don Antonio Escohotado e influenciados por grandes maestros intelectuales y literatos de la Edad de Plata, vimos en aquellas viejas revistas literarias una oportunidad de modernización. Brindando estas a Internet, pretendemos rescatar de aquel siglo aquellas tertulias en los cafés, en los que la literatura, la filosofía y el debate reinaban en el ambiente del Madrid Bohemio, las cuales dan nombre a este singular proyecto.

Queremos plantarle cara a la sociedad y su posverdad, salvar ese amor al saber platónico que propiamente forma la filosofía. Desde la humildad y la inocencia, tan propia de unos alumnos aún inmaduros, buscamos formarnos a la vez que animar a formarse, para que, modestamente, la juventud pueda tomar partido de la realidad, y conquistar la libertad que nos ha arrebatado nuestro gran pecado, la pereza. Nuestro fin es que, de esta ambición, nazca un espacio de reflexión, opinión y divulgación donde todos podamos compartir nuestros trabajos e inquietudes, creando debate entre estos, consiguiendo de esta manera impulsar el pensamiento crítico del que tanto carece la sociedad contemporánea y tanto precisa.

Pero no nos contentamos con el puro amor al saber, pues el objetivo último de nuestra Tertulia es, como diría Hegel, contribuir a que la filosofía sea saber efectivamente real. Sin ideología y sin interés alguno, La Tertulia pretende ser un lugar cuya esencia sea la discusión y el diálogo, la confrontación de ideas en búsqueda de la verdad. Por ello, no pretendemos dar lección alguna, sino formarnos y opinar. Recorrer un camino que no es posible sin el apoyo y la colaboración, y compartir con nuestros queridos contertulios nuestro rincón, animando a la juventud al mayor acto de rebeldía y valentía en nuestros tiempos: pensar. Rincón en el que buscamos formar conciencias despiertas, conciencias que comprenden que el poder del saber es el único camino hacia la libertad, teniendo como máxima el Sapere aude! de Kant.

Cultivar el saber mediante la filosofía y el pensamiento, comprender el pasado y presente a través de la historia, el fomento del debate político, o el interés por el arte, es en esencia el proyecto de La Tertulia.

Muchos nos achacarán la misma enfermedad que decía Víctor Hugo padecer: La utopía. Sin embargo, esto lejos de ser una carencia, es una de las mayores virtudes que un hombre puede poseer, pues no existe cambio real sin la previa idea de este. A sabiendas de la dificultad del proyecto, animamos a la colaboración en este, pues también somos conscientes del placer naciente del saber en compañía. Dicho esto, querido lector, queda aquí presente nuestra invitación a esta pequeña tertulia.

Atentamente, firman: