Una oportunidad para Occidente

Miles de ucranianos se dirigen a la frontera para detener al invasor, o al menos intentarlo. Un grupo de ellos, aprovechan tiempos de descanso para grabar Tik Toks bailando, para que sus hijos piensen que están bien, occidente mientras se dedica a hacerlos virales y twittear #Noalaguerra con bonitos mensajes de apoyo, desde la comodidad que su agradable cama les brinda. Como aquel judío que hacía pensar a su hijo que el holocausto era un simple juego, una gymkana que ganar, mientras nosotros desde el sofá de nuestras casas, picando algo y tranquilos, rompíamos en llanto observando la cara oscura del ser humano.

Escribí esta introducción para el ensayo hace unas semanas, desde la profunda impotencia que sentía observando el comienzo de una guerra que amenazaba con la existencia del pueblo ucraniano, cuyo presidente había colgado su costoso traje y se había puesto el uniforme militar mientras anunciaba con una triste frase: “Estamos solos en la defensa del Estado”, que mandaba como indirecta a un occidente adormecido que había prometido un supuesto apoyo que no llegaba. La cuestión me preocupó desde el comienzo, y llegados al punto de la invasión comencé a informarme más aún de la situación en Ucrania y preguntar por su opinión a la gente, y no tardaba en salir el comentario: “Lo que tiene que hacer la OTAN es meterse en la guerra”. Sin embargo, esto no es posible, y tampoco sé si deseable.

El sistema internacional está organizado por un complejo ordenamiento jurídico que complica las posibilidades de apoyo y defensa del pueblo ucraniano por parte de occidente. Yo era consciente de esto, y en parte de ahí nacía el sentimiento de impotencia, no obstante no cesé de buscar información, intentando resolver el por qué occidente había pasado de prometerlo todo, a no hacer nada. Desde el comienzo de todas las tensiones el 30 de octubre de 2021, con el despliegue de tropas rusas en Yelyna, y la consecuente preocupación estadounidense que advertía a sus aliados del tratado atlántico norte del posible preámbulo de una invasión del territorio ucraniano por parte de Rusia, empecé a preguntar a mi profesora de Derecho Internacional Público sobre las posibles consecuencias de cada movimiento y si algunos de ellos podían acabar en ataques entre bloques. Por el momento parecía ser solo una forma de que Putin paseara por la frontera como advertencia, sin embargo ninguno de los movimientos rusos se podían considerar una vulneración del Derecho internacional, pero sí debían ser mirados con lupa. Cuando finalmente estalló el conflicto y las tropas rusas comenzaron a invadir el Donbass, de nuevo escribí un correo a mi profesora para entender bien el papel que podía jugar la OTAN en esta guerra. Desgraciadamente, su respuesta fue la esperada. Tanto la OTAN como la Unión Europea estaban limitados al apoyo mediante sanciones, sin embargo, lógicamente un ataque conjunto invocando el artículo 5 del Tratado de Washington era impensable puesto que, aun existiendo interés en ello, Ucrania aún no formaba parte de la OTAN y por consiguiente no estaba vinculado a la defensa colectiva. Con la ONU sucedía algo parecido, recuerdo oír en la televisión a un periodista pidiendo calma porque ya se había convocado al Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual sinceramente me pareció irrisorio, ¿Qué calma nos va a transmitir que se convoque un comité donde Rusia tiene veto?

La situación solo se agravaba y occidente seguía sin actuar de manera real, se limitaba a denunciar la invasión y proyectar la bandera ucraniana en sus edificios más emblemáticos. Días después llegó el primer paquete de medidas, liderado por las sanciones estadounidenses que buscaban asfixiar la economía rusa. La prohibición de tener cuentas corrientes y la congelación de activos en territorio estadounidense que recae sobre los principales bancos rusos (Sberbank y VTB) producía en resumidas cuentas la prohibición de importación a Rusia, puesto que todo el comercio internacional se realiza y liquida en dólares. A corto plazo no es probable que surta efectos, pues al no prohibirse las exportaciones, provocaría que Rusia genere una reserva inútil pero que tras las sanciones si podía ser usada, y mientras le tocaría aguantar. Sin embargo, un hombre como Putin es conocedor de las posibilidades legales que occidente tenía para hacer frente al conflicto y se había preparado para ello en consecuencia. A largo plazo sin embargo, Rusia no podría aguantar, por tanto sí serían efectivas. Pero debemos de considerar todos los detalles del conflicto, ¿puede Ucrania aguantar su defensa a largo plazo siendo la única fuerza militar frente a Rusia? Teniendo en cuenta que esta última es altamente mayor militarmente hablando, no es posible una resistencia a largo plazo. Es más, el simple hecho de que Kiev no haya sido tomada es un ejemplo heroico de resistencia numantina.

A día de hoy Occidente parece haber despertado, llegando incluso a salir, en parte, de la neutralidad países como Suiza, que desde el Convenio de Viena de 1815 se había mantenido excluido de los conflictos. Las siguientes medidas, esta vez no solo estatales, sino empresas como Apple, Google, British Petroleum, Shell, Inditex… Han tomado cartas en el asunto, siendo de vital importancia la sanción de Visa, Mastercard y American Express que suspenden operaciones en Rusia, lo cual puede, entre otras cosas, forzar el fin del conflicto interiormente, debido al enfado de sus ciudadanos, aunque este último comentario pierde importancia hablando de un país como Rusia…

Conforme pasan los días aumentan las sanciones y el apoyo, como el consenso que finalmente se dio en el envío de armas por parte de los estados europeos, pero la invasión prosigue y recordemos que los romanos finalmente conquistaron Numancia. Por mucho que se consiga alargar la defensa, la guerra está perdida si Ucrania está sola. No estoy llamando a la participación militar, pero sí a la intervención por todos los medios legales. He tenido un calendario ocupado estas últimas semanas lo cual no me ha permitido realizar artículo detallado y con un profundo análisis, sin embargo, ningún día he dejado de leer la prensa para mantenerte informado de la situación, y esto me ha dado lugar a una pequeña reflexión que quería compartir.

Aunque hasta el momento la guerra es entre Rusia y Ucrania, sería ingenuo no pensar que este conflicto está extrapolado al panorama internacional y la importancia de este es elemental para Occidente. Un viejo continente en decadencia junto a los Estados Unidos de América cuyas estrellas ya no brillan como antaño, tienen en esta pugna una oportunidad perfecta para renacer frente a un Oriente cada vez más fuerte. Es cierto que China no ha hecho aún un pronunciamiento real, y hay quien dice que será al final, cuando pueda sacar crédito financiando la recuperación de los vencedores, cuando realmente se posicione. Pero aun así sabemos algunos de sus aliados, entre los que se encuentran Bielorrusia, Venezuela, Corea del Norte, entre otros. No hace falta concretar el modelo de sociedad que estos países defienden y aplican y la total contradicción con los valores occidentales de los que gozamos al oeste del globo.

El constitucionalismo, el Estado de Derecho, los Derechos Humanos, la igualdad ante la ley, el libre mercado y otros tantos valores están en juego estos días. No dudo de las diferencias de interpretación de estos conceptos en Occidente y las diversas opiniones sobre ellos, hay que perfeccionar nuestro sistema, porque como todos, tiene fallas. Pero tampoco dudo en una importante apreciación, y es que para opinar y trabajar sobre ellos, han de existir y debemos tener la libertad de opinar sobre ellos.

En conclusión, Occidente no debe temer a Rusia, no puede bajar la guardia, debemos mostrar apoyo total al pueblo ucraniano al que se le está negando su soberanía como Estado y hacerlo con medidas realmente eficaces, no simplemente enviando cascos militares como se ha llegado a hacer. El derecho internacional nace de los pilares occidentales y por supuesto hemos de defenderlo y respetarlo en todo momento, pero también hacerlo respetar. Si Rusia ve a occidente titubear, temblar o agachar la cabeza, no dudará en mostrar su creciente fuerza. Es el momento de volver a ser lo que fuimos, el momento de mostrar la libertad, la justicia y el imperio de la ley debe primar frente a las dictaduras, la opresión y el imperio del terror.


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